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En
el homenaje póstumo, ofrecido por la Cofradía del
Colesterol a Carlos Pérez Fernández Del Viso, más conocido
por Carlos “La Negra” en el mes de marzo de 1999, tuve la
ocasión de poder intervenir para recordar su figura como
persona destacada en la hostelería de Avilés.
Hoy después de ocho años, revisando mis viejos papeles
encontré los esbozos de mí modesta disertación, y voy a
intentar dejar constancia escrita de ello, por poder ser
de interés para la familia, y la vez, como recuerdo
personal.
El recibimiento a los invitados en el Restaurante la
Cofradía del Puerto, fue muy agradable y a la vez
sorprendente, ya que el encargado del coctail de
bienvenida, era el afamado barman Manolo Seguí, que nos
deleitó con sus preparados de vermouth y compuesta.
Después de un magnifico almuerzo, donde no faltaron los
“sicilianos” del Germán, ni los salmonetes con arroz al
estilo de Carlos, preparado todo ello con la
profesionalidad que caracteriza a este Restaurante, se
ofreció a los asistentes una queimada, amenizada por la
Banda de Gaitas de San Ciprian (Lugo), donde trabaja
nuestro amigo Carlos Guardado, y pienso que él algo
tendría que ver con esta actuación.
A los postres, como es de rigor, intervino el Presidente
de la Peña del Colesterol, para destacar la figura de
Carlos y ofrecer a la familia diferentes presentes.
También lo hizo el veterano periodista y escritor Javier
Llorente, para con su buen hacer, recordarnos la etapa de
futbolista de Carlos y con especial importancia su pase
por el Real Avilés, equipo en el que debuta en la
temporada 1940-1941.
Mi intervención fue más o menos como sigue:
“ Queridos Conchita e hijos; señoras y señores. Doy las
gracias a la Cofradía del Colesterol por su invitación a
participar en este acto, lleno de conocidos y amigos y que
me brinda la ocasión de hacer una semblanza de Carlos, en
su etapa de la hostelería.
Fundó en Avilés tres establecimientos; primero el DAKAR,
después el BOHEME y más tarde el MY FRIEND.
El Dakar estaba situado en la calle del Muelle frente a la
Ría y a la altura del puente San Sebastián. Tenía una
amplia terraza cerrada, y en el interior barra y mesas.
Coincide su apertura con el despliegue industrial de
Avilés, y por lo tanto en un ambiente casi cosmopolita,
abundaban variopintos personajes. Obreros, funcionarios,
marinos, artistas y estudiantes como era mi caso,
disfrutamos y compartimos aquel grato ambiente. Su
actividad fue principalmente la cafetería con algún atisbo
de cocina, que siempre le gustó a Carlos.
El Boheme, en la calle Dr. Graiño junto a la Telefónica,
fue una gran inversión para aquellos tiempos, tenía dos
plantas, una dedicada a cafetería y otra en el sótano a
baile o “boite” como se decía entonces. En la planta de
Cafetería un buen plantel de empleados, entre los que se
encontraban dos señoritas Charo y Maravilla (nada común en
aquel tiempo), atendían a una distinguida clientela que
podía solicitar desde una taza de café, un aperitivo, o un
licor, hasta un plato combinado o una tapa de calamares en
tinta que Carlos preparaba con su habitual maestría.
En la parte baja o sótano, se encontraba la “boite”,
decorada y ambientada con mucho gusto y donde se respiraba
un ambiente romántico. Parini que daba nombre a la
orquesta, junto a José Luis, Manolín Arias y Hermosa,
hacían las delicias a la clientela con canciones como
volare, extraños en la noche, rififi y otras. El local,
que en alguna ocasión se habilitaba como cafetería o salón
de té, fue lugar de encuentro de muchos jóvenes
avilesinos, que luego terminaron en la vicaría.
My Friend, fue su último paso por la hostelería; quizás
cansado o fatigado por sinsabores empresariales, se
“refugia” en este establecimiento de ambiente clásico,
tipo Púb inglés, donde se sirven principalmente, cafés,
cervezas, vinos y bebidas con espíritu como dicen los de
la rubia Albión. No abandona la cocina; mas al contrario,
en un ambiente muy familiar, desarrolla con soltura sus
grandes aptitudes culinarias para satisfacción de sus
clientes.
¿Cómo era Carlos?
¿Porqué aquellos nombres?
Yo puedo hacer una semblanza de Carlos, pero no una
biografía. Quizás analizando los nombres tengamos la
respuesta.
Dakar; nos lleva a África, colonia francesa, lucha, trata
de esclavos, barcos, oro, aventura...
Boheme: opera, barrio latino de París, pintura, trabajo,
artistas, amor, romanticismo...
My Friend; palabra inglesa que significa amigo, afición,
compañerismo...
Sinceramente, creo que él mismo nos lo dejó escrito:
aventurero, romántico y amigo.
Muchas gracias.”
Enrique Gago García, mayo 2007
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