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La
Cofradía avilesina del Colesterol ha otorgado un año más,
sus premios a cuatro destacadas personas, de quienes
hablarán, como se merecen, quienes las van a presentar a
continuación.
Sin embargo, en esta edición, su directiva ha introducido
una modalidad consistente en destacar y rendir homenaje a
una o varias personas que se hayan significado por su
trayectoria relacionada con la salud y que, al mismo
tiempo, hayan transmitido ese espíritu a sus
descendientes, mantenedores de la personalidad del elegido
y de sus sentimientos; por eso el nombre de TODA UNA VIDA.
Para esta primera ocasión, la elección no podría ser más
acertada. Como ejemplo y paradigma de esta dedicación ha
sido designada la familia de un médico muy conocido en
Avilés y su entorno con quienes me ha unido siempre una
gran amistad. Me refiero al Dr. DON NICOLÁS DÍAZ RIVA,
quien a lo largo de sus muchos años de profesión ha sabido
transmitir a sus descendientes el amor por sus dos grandes
ideales: La Medicina y Galicia.
Al Dr. Díaz Riva (Don Nicolás para todos), le nacen en
Lugo el año 1907, pero con sus primeros llantos le
trasladan a Santiago de Compostela donde se cría y en cuya
Universidad estudia Medicina, obteniendo la Licenciatura
en el año 1930 con un brillantísimo expediente académico.
(Cita de Schopenhauer) Se hace Inspector Municipal de
Sanidad en La Coruña . En 1931 se traslada como Médico
titular al Concejo asturiano de Gozón aunque había
obtenido la plaza en Avilés. Por entonces, residía en la
localidad de San Martín de Podes.
Ejerce su profesión con total dedicación en la zona rural
hasta que, durante la guerra civil es destinado como
médico militar a la Fábrica de Armas de Trubia. Como tal
ejerció hasta su desmilitarización, tras la que regresa a
Gozón y pasa a residir en Luanco.
En el año 1944 le es concedida la plaza de Tocólogo
Titular en Avilés y en 1946 la de Jefe del primer Equipo
Quirúrgico de Tocología, siendo uno de los médicos
fundadores del SOE....INP…. Seguridad Social, y ahora
SESPA.
El ejercicio de la medicina en Avilés experimenta un
aumento de actividad en la década de los años 50 con la
creación de la empresa ENSIDESA y el consiguiente
incremento demográfico propiciado por la llegada a nuestra
Villa de miles de trabajadores, en su mayoría jóvenes,
prevenientes de toda España. Jóvenes que van creando
nuevas familias, al tiempo que incrementan la natalidad,
por lo que Don Nicolás debe dedicarse día y noche a
atender los numerosos partos, sin abandonar en ningún
momento a sus pacientes de la zona rural que no pueden
prescindir de él y le solicitan por su buen hacer
profesional.
Cumplidos los 50 años de edad, Don Nicolás, además de las
intervenciones quirúrgicas diarias, atiende su consulta
privada, se desplaza a los domicilios avilesinos y, cuando
llega la hora del descanso para los demás, comienza las
visitas a sus pacientes de la zona rural de la comarca y
municipios próximos, que le reclaman, hasta altas horas de
la noche en que, cumplida su misión, por fin puede
disfrutar de un merecido descanso.
Tras 49 años dedicados al ejercicio de la Medicina, y con
la elogiable intensidad que les describo, el Gobierno le
concede la Medalla al Mérito en el Trabajo en su categoría
de plata con ramas de roble.
Aun, cuando por su trabajo le dedica todo su tiempo a
Avilés y su comarca, no puede olvidar a su querida
Galicia, cuyos recuerdos le llenan de “saudade” y por eso
es elegido como primer Presidente del Lar Gallego en
Avilés. Toda su familia había sido de ascendencia gallega
y entre sus antecesores figuran marinos, catedráticos,
magistrados y bastantes Médicos.
Ya en Avilés, a partir del año 1944, conoce a la que había
de ser su esposa, Concepción Valdés Gárate, de Avilés.
Conchita, dama afable y de gran elegancia (que desde hace
unos pocos años, lamentablemente, ya no está con nosotros)
se dedicó por entero a su esposo y, sobre todo, a sus
hijos, ya que Don Nicolás, debido a su dedicación a los
demás, no disponía del tiempo que hubiera deseado para
atender a su familia y ocasionalmente aprovechaba alguna
tarde de domingo para hacer alguna excursión o llevar a
todos sus hijos a la sesión de cine infantil en el Teatro
Palacio Valdés.
La familia de Conchita era descendiente de asturianos y
vascos relacionados con obras en el Puerto de Avilés y
parte de la cual, emigró a Méjico y a otros países
americanos donde residen sus descendientes actualmente.
Madre ejemplar y administradora familiar, contemplaba a
sus hijos aconsejándoles y educándoles, y controlaba sus
estudios, labor en la que no tuvo que emplearse a fondo ya
que todos fueron buenos estudiantes, tanto durante el
bachillerato como, posteriormente, en la Universidad.
El matrimonio Díaz Valdés tuvo seis hijos varones de los
cuales, cinco siguieron el ejemplo paterno y estudiaron
Medicina, todos ellos en Santiago de Compostela, como su
padre, dejando patente el cariño que sentían hacia
“Fonseca” y hacia Galicia.
Todos sus hijos, ya casados, han aportado numerosos
nietos, gran parte de los cuales también han seguido la
tradición familiar y han dedicado sus estudios a las
ciencias relacionadas con la salud como Medicina o
Farmacia.
Nicolás, el mayor, es Médico Ginecólogo. Casado con
Conchita, gallega y Farmacéutica en Avilés. Tienen cuatro
hijos: La mayor, Doctora en Farmacia y dedicada a la
investigación relacionada con la inmunología aplicada,
concretamente al xenotrasplante renal, en el Hospital Juan
Canalejo, de La Coruña y casada también con farmacéutico;
otra Médico Oftalmólogo en el Hospital de Arriondas,
casada con Médico estomatólogo; Otro Médico Hematólogo en
el Hospital Xeral, de Lugo, y otro farmacéutico en Avilés.
Juan José (ya fallecido). Médico Digestólogo con ejercicio
en Avilés, casado con Pilar, gallega que estudió
Magisterio pero se dedicó siempre a ayudar a su esposo en
la consulta. Tuvieron cuatro hijos: Un Médico, una
Farmacéutica, un Óptico y un Geólogo.
Manuel. Ingeniero de Minas casado con Rosa María. Ejerció
en ENSIDESA, en Avilés. Tienen cuatro hijos: Uno Médico
Anatomo-patólogo y tres hijas, una de ellas A.T.S.
Ángel. Médico radiólogo con consulta en Avilés. Casado con
Mariví, gallega, que trabaja en la Seguridad Social.
Tienen cuatro hijos no relacionados con la Sanidad.
Antonio. Médico Ginecólogo. Pertenece a Sanidad Militar
con el empleo de Coronel, es Director del Hospital Naval
de El Ferrol donde ejerce tambien como Médico
estomatólogo. Casado con Isabel, tienen cuatro hijos, en
este caso, ninguno relacionado con la Sanidad.
Y por último, Gerardo. Médico Estomatólogo con ejercicio
en Avilés. Casado con Amalia, con la que tiene 2 hijos
jóvenes, todavía estudiando.
Como ven, todos los descendientes directos del Dr. Díaz
Riva y sus consortes, de los cuales 10 son Médicos, 5
Farmacéuticos y 1 Enfermera, aparte de sus sobrinos entre
los cuales hay otros 4 médicos y 3 farmacéuticos, se
dedican con abnegación y actualización permanente de sus
conocimientos al servicio de los demás, desde sus
profesiones.
Por todo lo cual, merecidamente, podemos hablar de una
SAGA familiar relacionada a lo largo de TODA UNA VIDA con
la salud.
El amor a su profesión y su amor a Galicia han marcado los
sentimientos y los designios de esta familia residente en
Avilés, que hoy recibe este merecido galardón por cuya
concesión les felicito de un modo personal y sincero.
Me van a permitir que finalice esta intervención
recordando a la poetisa Rosalía de Castro, gallega por
excelencia:
Dixe como mal sabía,
Dándolle reviravoltas,
Cal fán aquês que non saben
Direitamente un-a cousa.
E botei miñas palabras
Como quen no quer a cousa;
Eu ben quixera, é verdade,
Que máis boniteiras foran;
Que n-elas craras se visen
A espuma d´as verdes ondas,
D´o ceu as brancas estrelas,
D´a terra as prantas hermosas,
A primavera que ríe,
Y os paxariños que vóan.
Esto e inda máis quixera
Decir con lengua graciosa,
Máis donde a gracia me falta
O sentimento me sobra.
Non me expriquei cal quixera
Pois son de expricanza pouca,
Si gracia en falar non teño
Sentir d´amigo me afoga.....
…. Muchas gracias |