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En julio
de 1984, James Fixx, de 52 años, un veterano corredor de
maratón, murió de repente de un infarto. Fixx se había
hecho famoso unos años antes por escribir un best-seller
sobre los beneficios fisiológicos y psicológicos del
jogging y se había convertido en el gurú del fitness en
Estados Unidos. Así que nadie se explicaba su
fallecimiento. ¿Cuál fue el motivo?
Fixx padecía una enfermedad hereditaria llamada
hipercolesterolemia familiar (HF). Ni todo el ejercicio
del mundo podría haber evitado, por sí solo, su muerte
prematura. Llevaba el riesgo escrito en sus genes o, mejor
dicho, en un gen. Las personas que padecen HF tienen una
mutación en un gen heredado del padre o de la madre. Han
de tomar medicación de por vida, además de llevar una vida
sana, sin tabaco, sin estrés, con una dieta saludable y
con ejercicio. Si no lo hacen, su esperanza de vida es
entre 15 y 30 años inferior a la de una persona normal. En
España, 80.000 personas la padecen, aunque sólo la tercera
parte lo sabe.
Un equipo de españoles —liderados por el doctor Pedro
Mata, jefe asociado del Servicio de Medicina Interna de la
Fundación Jiménez Díaz , y por el doctor Miguel Pocoví,
profesor titular de Bioquímica y Biología Molecular de la
Universidad de Zaragoza— elaboran un mapa genético con las
mutaciones que hay en España del gen de la HF. Uno de los
objetivos es elaborar un biochip capaz de hacer un
diagnóstico rápido.
Las reacciones a la muerte de James Fixx fueron las de
esperar. Del furor por el ejercicio aeróbico se pasó al
temor colectivo y se vieron titulares del tipo El
ejercicio mata. Por suerte, los estudios científicos
devolvieron la calma. Un equipo del Instituto del Corazón
de Minneapolis (EEUU) investigó a 250.000 maratonianos a
lo largo de dos décadas y desveló que sólo cuatro habían
muerto en plena carrera por una enfermedad cardiaca.
El caso de Fixx no tenía nada que ver con el deporte
sino con sus genes. Su padre también había muerto por una
cardiopatía a los 43 años y su hermana tenía niveles
anormalmente altos de colesterol en su sangre El propio
Fixx lo había escrito —seguramente, sin ser muy consciente
de ello— en su famoso libro Complete Book of Runnig: «De
los factores de riesgo relacionados con el corazón, el
ejercicio puede mejorarlos todos menos uno: el
hereditario».
TIPOS
Hay varios tipos de hipercolesterolemia familiar
hereditaria. A la llamada heterocigota (HF) se la
considera la más grave. Se da cuando el afectado hereda el
gen defectuoso del padre o de la madre. Podría darse la
situación extremadamente rara (uno por millón) de que
ambos progenitores estuviesen afectados por la HF y que
transmitiesen el gen defectuoso al hijo. En tal caso, una
doble dosis del gen mutado (llamado gen del receptor LDL)
provocaría una enfermedad muy grave. En estos pacientes,
los niveles de colesterol son cinco veces mayores que en
las personas normales y suelen morir de infarto en la
adolescencia.
En general, la forma heterocigota —que fue la que atacó
a la familia Fixx— se considera, en general, la más
frecuente y grave de las hipercolesterolemias. Cada
afectado tiene un 50% de probabilidades de traspasar el
gen defectuoso a su descendencia y es igual de frecuente
en hombres que en mujeres. y, sólo en España, afecta a
80.000 personas (se estima que se da en una de cada
200-500).
Sin embargo, sólo la tercera parte de los que la tienen
lo sabe, y la mayoría de ellos no sigue el tratamiento más
aconsejable. «Esto es especialmente grave cuando se sabe
que, sin un tratamiento adecuado, muchos de estos
pacientes morirán entre los 35 y los 65 años», reza un
boletín de la Fundación de Hipercolesterolemia Familiar.
Algunos de estos enfermos pueden llegar a morir por una
enfermedad cardiaca incluso antes de alcanzar la
treintena.
DESCONOCIMIENTO
Según el doctor Pedro Mata, presidente del comité
científico de la Fundación Hipercolesterolemia Familiar
que él mismo creó hace dos años, hay mucho nihilismo
respecto a esta patología, incluso entre los profesionales
de la medicina. Una encuesta elaborada por esta entidad
hace un año, reveló que la mayoría de los médicos opina
que ha recibido una formación teórica y práctica escasa o
nula sobre esta enfermedad.
Hoy, el tratamiento que existe para la
hipercolesterolemia familiar es eficaz, pero hay que
asegurarse de que el paciente —además de seguir una dieta
sana, hacer ejercicio y no fumar— toma la medicación
correcta de forma crónica para mantener a raya sus niveles
de colesterol en plasma. «Hoy se pueden conseguir
descensos superiores al 50% con las nuevas medicaciones»,
dice el doctor Mata. «Por eso hay que hacer mucho hincapié
en la detección y en el tratamiento precoz».
Hasta ahora, el diagnóstico de la HF se ha hecho de la
siguiente forma. Se sospecha la enfermedad en cualquier
persona que tenga:
- Niveles plasmáticos muy elevados de colesterol (entre
300 y 500 mg/dL), con triglicéridos normales (menos de 200
mg/dL).
- Familiares de primer grado (padres, hermanos) con
hipercolesterolemia.
- Algunos pacientes presentan xantomas tendinosos, que son
depósitos de colesterol, en el tendón de aquiles y en los
tendones extensores de las manos.
MAPA GENÉTICO
Con el análisis genético, sin embargo, el diagnóstico
es más rápido e infalible. El gen responsable de la
enfermedad, que se localiza en el brazo corto del
cromosoma 19, se describió hace casi dos décadas, y se
sabe que tiene múltiples mutaciones (alrededor de 600 en
todo el mundo). La Fundación Hipercolesterolemia Familiar
ha iniciado un proyecto pionero para elaborar un mapa
genético de la HF en España. En última instancia, este
ambicioso proyecto servirá para crear un biochip con el
que se podrá detectar la mutación específica en un
instante. «Lo apasionante de esta enfermedad y lo que la
hace modélica para la elaboración del biochip, es que
depende de un solo gen», dice el doctor Mata. Ello la
convierte en algo más sencillo, comparado, por ejemplo,
con el cáncer, que puede depender de la interacción de
decenas de genes.
En España, se calcula que debe haber alrededor de 100
mutaciones del gen de la HF, debido a las múltiples
mezclas culturales que ha habido en este país. Para ayudar
a encontrarlas, están participando más de 60 Clínicas de
Lípidos repartidas por los principales hospitales de todas
las comunidades autónomas.
Desde estas clínicas, se envían las muestras a un
laboratorio de la Universidad de Zaragoza donde se
centraliza la investigación genética. Ya se han recogido
1.054 muestras de las 1.200 muestras que se van a
analizar. «Se hizo un estudio piloto previo en la
Comunidad Autónoma de Aragón y mediante un análisis
estadístico se vio que 1.200 era la cifra adecuada para
tener una certeza de que conoceríamos todas las mutaciones
de España», dice el doctor Pocoví, coordinador de la parte
genética del estudio. «Pero puede que encontremos más de
100 porque ya tenemos 54 y sólo hemos analizado 400 casos
índice, uno por familia afectada». La recogida de muestras
empezó en 1999 y se cree que el mapa genético estará
terminado a finales de este mismo año. El biochip podría
estar listo a lo largo del próximo.
OTROS DATOS
Por otro lado, este proyecto está generando una extensa
base de datos que aportará datos relevantes sobre la HF.
La información está centralizada en Madrid, y se piensa
hacer un seguimiento anual de los pacientes registrados.
Esta base de datos, la parte clínica del proyecto, está
siendo coordinada por el doctor Mata y por el doctor
Rodrigo Alonso, también de la Fundación Jiménez Díaz. «La
idea es ir ampliando la red de Clínicas de Lípidos», dice
el doctor Mata. «Por el momento tenemos unas 60, pero
debería haber más para ser capaces de cubrir las
necesidades de todo el Estado. Holanda es un país tres
veces más pequeño que España y, sin embargo, tiene una red
más extensa, formada por unas 70 clínicas».
La fundación ofrece de forma gratuita el análisis
genético a todos los pacientes. «Les orientamos, les
buscamos la Clínica de Lípidos más cercana a su lugar de
residencia y también tratamos de facilitarles una atención
personalizada», dice el doctor Mata.
A LA CARTA
«No hay enfermedades, sino enfermos», no cesan de
repetir estos especialistas. Y la genética ya ha
demostrado hasta qué punto es capaz de definir las
peculiaridades de la enfermedad en cada caso. «Conocer la
mutación permite predecir la respuesta al tratamiento con
hipolipemiantes (fármacos que bajan el colesterol),
determina cuáles son los tipos de fármacos a utilizar y
las dosis más adecuadas», dice el doctor Pocoví. «Esto es
de una gran importancia para hacer una terapia
individualizada para cada enfermo, lo que se llama un
tratamiento a la carta». Además, este estudio permitirá
conocer mejor el pronóstico de la HF, «porque según el
tipo de mutación, se puede predecir el riesgo de infarto
de miocardio, la edad de aparición, etcétera», añade. En
última instancia, el estudio también arrojará información
sobre la historia de España, sobre los antepasados de las
familias, sobre la procedencia y los movimientos
demográficos de la población.
De 127 muestras recogidas en Madrid, el análisis
genético desveló que sólo 57 de las familias eran
originarias de esa autonomía. En algunos casos, se
encontraron antepasados de otros países, como Italia, al
encontrar las mismas mutaciones en las bases de datos de
la HF de esos lugares. No obstante, muchas de las
mutaciones son autóctonas.
DESCUBRIDORES
El hallazgo del receptor LDL y del gen responsable de
su mal funcionamiento se debe a dos científicos llamados
Michael S. Brown y Joseph L. Goldstein. Ambos recibieron
el Premio Nobel de Fisiología y Medicina por su
descubrimiento en 1985. Fueron los primeros en demostrar
que la hipercolesterolemia familiar es consecuencia de un
fallo genético en el funcionamiento del receptor LDL. Lo
publicaron en la revista Cell, en 1976. Años más tarde, en
1984, publicaron en la misma revista la descripción del
gen del receptor de las LDL humano.
Aportación reducida y listas de espera
La Fundación Hipercolesterolemia Familiar tiene varios
proyectos entre manos. Una de sus prioridades es conseguir
la aportación reducida para los medicamentos que toman los
pacientes afectados por la hipercolesterolemia familiar
heterocigota. El tratamiento de esta enfermedad es
crónico, y muchas familias no lo siguen por el gasto
económico que supone. No hay que olvidar que, en la
mayoría de los casos, se trata de familias en las que hay
dos o tres miembros afectados por la misma patología.
El objetivo de esta fundación es que los pacientes no
paguen el 40%, sino que sólo abonen una pequeña cantidad
que supondría unas 5.000 pesetas al año. Por ejemplo, en
una familia en la que haya tres adultos con
hipercolesterolemia, pongamos por caso la madre y dos de
sus hijos, el tratamiento médico con estatinas cuesta
alrededor de 16.000 pesetas al mes, teniendo en cuenta que
se paga el 40% de su importe real (que supera las 40.000
pesetas). Con la aportación reducida, esta familia
hipotética tendría que pagar sólo 1.200 pesetas al mes.
Según el doctor Pedro Mata, esto supondría un apoyo a
la política de prevención ya que el tratamiento adecuado
de la hipercolesterolemia familiar evita enfermedades
coronarias graves, muertes por infarto y reduce las
polémicas listas de espera.
Fundación Hipercolesterolemia Familiar.
Tel. 91 504 22 06
colesterolfamiliar@teleline.es
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