Nos
movemos poco y comemos demasiado. Esta es la clave de
todo el misterio de por qué hemos llegado hasta aquí,
hasta la declaración de que la obesidad es la epidemia
del siglo XXI.
El prevenir la obesidad, el invertir su tendencia al
alza, se convierte en uno de los más importantes
desafíos de salud pública que tenemos que afrontar.
La evidencia científica es contundente. El impacto de
las enfermedades crónicas no transmisibles, como las
enfermedades cardiovasculares, la diabetes, ciertos
tipos de cáncer, etc. está aumentando rápidamente y
constituye ya la principal causa de muerte y
discapacidad en todo el mundo.
El vinculo de la obesidad con el desarrollo de estas
enfermedades crónicas esta claramente demostrado.
Resulta tremendamente irónico y a veces difícil de
explicar, el hecho de que comer abundantemente y pasar
horas placidamente sentados en el sofá, ideales para
muchos, hagan parte de la lista negra de nuestros
mayores factores de riesgo. Y sin embargo así es y así
lo destaca la OMS en su informe sobre la salud en el
mundo, en el que se señalan como factores de riesgo más
importantes de las enfermedades crónicas no
transmisibles, la obesidad, la hipertensión arterial,
hipercolesterolemia, falta de actividad física, escaso
consumo de frutas y verduras, y el consumo de tabaco.
En niños y adolescentes, las enfermedades asociadas a la
obesidad incluyen hipertensión arterial,
hiperinsulinemia, dislipemia, diabetes mellitus tipo 2 y
problemas psicosociales, así como el agravamiento de
enfermedades respiratorias como el asma.
No obstante, el riesgo de la persistencia de la obesidad
en la edad adulta es la complicación para ellos más
importante. La probabilidad de que un niño obeso se
vuelva adulto obeso es muy alta.
Conviene recordar algunas cifras que dan una clara idea
de la magnitud del problema.
Las enfermedades descritas anteriormente acortan la
vida, calculándose que la obesidad puede llegar a
reducir la esperanza de vida de una persona hasta en 10
años.
Más de 1.000 millones de personas padecen ya en el mundo
exceso de peso y 300 de ellas son obesas. Las tasas de
obesidad se han triplicado en algunos países en los
últimos años.
En nuestro país, la obesidad también ha ganado terreno.
Uno de cada dos adultos tiene exceso de peso y 14,5% son
obesos.
Pero sin duda, donde mas alarmante es el problema es en
la población infantil. En un periodo muy corto de tiempo
hemos pasado del 5% al 16,1% de niños de entre 6 y 12
años con problemas de obesidad.
Las causas hay que buscarlas en profundos cambios en
nuestros estilos de vida, en múltiples factores que
contribuyen a lo que los especialistas llaman “el
ambiente obeso génico”. Pero fundamentalmente las causas
son dos: un deterioro de nuestros hábitos dietéticas y
un estilo de vida sedentario.
El 38% de nuestros jóvenes se declaran sedentarios, los
avances tecnológicos y el transporte han disminuido la
necesidad de ejercicio físico en las actividades de la
vida diaria, el entorno urbanístico es poco favorable a
la práctica de actividad física, cada vez disponemos de
menos tiempo libre….
El problema es multidisciplinar: nadie tiene toda la
culpa y todos tenemos una parte de ella. La solución
pasa por intervenciones en distintos ámbitos, que
sumadas, puedan provocar cambios en nuestra alimentación
y en una práctica regular de actividad física.
El binomio es claro: exceso de ingesta, inactividad
física.
Era importante dar una respuesta. Y la nuestra ha sido
diseñar, con una participación social, probablemente sin
precedentes, la estrategia NAOS: Nutrición, Actividad
física y prevención de la Obesidad.
La estrategia NAOS es un marco en el que se encuadran
intervenciones destinadas a promover una nutrición
saludable y fomentar la practica de ejercicio físico. Un
marco que de cabida a las iniciativas que ya están en
marcha, que establezca alianzas con todos aquellos
susceptibles de contribuir a la reducción de la
prevalencia de la obesidad en nuestro país.
Conde participan las CCAA, otros departamentos
ministeriales. Sectores públicos y privados. Más de 80
grandes expertos en nutrición, endocrinología,
educación, genética, investigación, de los más reputados
en nuestro país, y hoy aquí con nosotros, agrupados en
grupos de trabajo en distintos ámbitos.
Una plataforma que ha recabado la colaboración con los
diferentes ámbitos empresariales: industria de
alimentación y bebidas, restauración colectiva,
publicidad, marketing y comercialización, empresas
panificadoras, la distribución comercial.
Hemos reunido a representantes del ámbito educativo,
municipal, expertos en urbanismo, en ocio, en
gastronomía, en publicidad, asociaciones de padres,
asociaciones de consumidores,….
Profesionales del sector sanitario, quienes en muchos
casos son los que por años llevan enfrentándose, al
problema de la obesidad.
En definitiva todo el mundo esta invitado a embarcarse
en la NAOS y poner un estilo de vida saludable en
marcha.
Esto no es una cruzada contra un cierto tipo de comida,
contra el sofá, o nuestros estilos de vida. Nuestra
cruzada no es contra nada, es a favor de la nutrición
saludable y de un estilo de vida activo.
Queremos establecer acuerdos con la industria
alimentaria para reducir, de manera progresiva, el
contenido en grasas, azúcar y sal de los alimentos que
produce; con el sector de la publicidad y la
comunicación para promover entre los niños hábitos
alimentarios saludables; con el mundo de la arquitectura
y el urbanismo para favorecer la construcción de zonas
verdes y deportivas en las ciudades; no olvidándose de
la industria del ocio y de la moda. Tenemos claro que la
alimentación, por su propia naturaleza, es un fenómeno
multisectorial y, por ello, hay que actuar sobre todos
aquellos ámbitos que puedan influir para reducir la
obesidad en nuestro país.
La filosofía de la estrategia NAOS es positiva. Ningún
sector puede ser señalado como culpable, ni nadie podrá
resolver solo esta complicada ecuación.
Si queremos tener éxito en la estrategia NAOS, debemos
alejarnos de cualquier tentación impositiva, represiva,
que atentaría contra nuestra cultura gastronómica,
nuestro estilo de vida y la parte lúdica que la
alimentación juega en nuestra sociedad, y de la cual
debemos sentirnos orgullosos. El problema no son los
obesos, es la obesidad; el problema no son los
alimentos, no hay alimentos buenos y malos, hay dietas
buenas y malas.
Esta actuación en el ámbito estrictamente alimentario ha
de ir acompañada de una estrategia educativa y de
comunicación, que vamos a diseñar para provocar un
cambio profundo en los hábitos alimentarios de la
población, especialmente de nuestros niños y jóvenes.
En este sentido, están programadas campañas informativas
dirigidas a familiarizar a la población con el problema
de la obesidad infantil y acciones en colaboración con
el Ministerio de Educación y Ciencia y la comunidad
educativa, habida cuenta del importante papel que el
entorno escolar tiene en el establecimiento de unos
hábitos nutricionales adecuados.
Al mismo tiempo, es necesaria la introducción de ofertas
alternativas, más saludables desde el punto de vista
nutricional, pero que permitan también mantener un
cierto reclamo para los niños. Se trata, de alguna
manera, de hacer “atractivos”, en su presentación y
promoción publicitaria, aquellos alimentos mas adecuados
a la obtención de una dieta balanceada.
Los niños pueden también a través de otras actividades,
recibir de forma divertida, cursos de cocina, educación
que les asegure mejores hábitos nutricionales, iniciarse
a la gastronomía, recuperación de sabores, hábitos de
compra, etc.
El fomentar una mayor practica del ejercicio físico no
es eficaz si no va acompañada de medidas que permitan la
practica habitual del mismo: rutas de transporte escolar
seguras y alternativas que permitan ir en bicicleta o a
pie en su ultimo tramo, ampliación del uso de las
instalaciones deportivas escolares, usar la imagen de
deportistas admirados para practicar ejercicio físico
accesible a todos, entorno urbanístico, etc.
La estrategia tiene un objetivo tremendamente ambicioso,
de gran dificultad, que requerirá un empeño sostenido
durante años antes de poder ofrecer resultados positivos
en la inversión de la tendencia a la obesidad. Ninguna
intervención por sí sola tendrá un gran impacto; sólo la
suma de muchas arrojará resultados positivos.
La participación requerida para la puesta en marcha y
éxito de esta estrategia no tienen precedentes.
Pese a que las cifras son alarmantes, aún estamos en el
terreno de lo prevenible, así que todos a moverse a y
practicar una alimentación mas saludable.