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21.09.08
- POR LUIS ANTONIO ALÍAS
Se nos ha ido Lucio. Y lo ha hecho tan discretamente como
vivió. Hombre de pocas palabras, pero siempre certeras,
acertadas y adobadas con una ocurrente y limpia
socarronería asturiana, deja en quien tuvimos la suerte de
conocerle, y de disfrutar de su siempre generosa y cordial
amistad, un vacío irreparable.
Quienes, además, gustamos de los temas y los placeres
gastronómicos, echaremos de menos a este cofrade de la
Cofradía del Vino, de la Cofradía del Colesterol y de la
Xuntanza Gayolera en las futuras reuniones.
Animoso, dotado de una fortaleza envidiable que
contrastaba con un físico frágil, practicante apasionado
de la pesca, hace aún pocos meses, sobreponiéndose al
avance del mal, compartimos mesa multitudinaria,
conversación, cantos y brindis, y en la despedida nos dejó
la sensación de que todo iba por el buen camino. Al fin y
al cabo, la fuerza propia y la que recibía de su
inseparable y encantadora mujer, Mari Carmen Llana López
'Mar', de su hija Sandra, de su yerno Nicolás y de su
nietín Marcos, alargó de forma feliz y plena un desenlace
inevitable e injustamente tempranero: vaya para ellos
nuestro más sincero y sentido pésame.
Lucio ha finalizado su camino dejando innumerables amigos
y buenos recuerdos; vidas así quedan doblemente
justificadas.
Fuente: http://www.elcomerciodigital.com/aviles/prensa/20080921/aviles/lucio-sanchez-gutierrez-20080921.html |