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SIDRA
NATURAL DE ASTURIAS
DR. JESÚS BERNARDO,
ESPECIALISTA EN NUTRICIÓN Y DIETÉTICA
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Sidra
Natural Asturiana, son tres palabras que si por
separado, tienen una grandísima importancia, juntas
hacen algo incomparable y que en muchas ocasiones no
valoramos convenientemente, quizás por estar en
contacto permanente con ella.
La Sidra, como todo el mundo sabe, es una bebida de
baja graduación, 5 a 6º de alcohol, que adquiere
especial relevancia y protagonismo en algunas zonas
del arco atlántico, pero es aquí en Asturias, dónde la
Sidra Natural alcanza una importancia especial ya que
forma una parte muy importante de la personalidad de
nuestra región.
Éstas tres palabras Sidra Natural Asturiana, definen
un producto espectacular con un sabor complejo y
equilibrado buscando la armonía entre el dulce, el
amargo y el ácido con una aromática duradera, siempre
presente y que da sensaciones de frescura y recuerdos
de la manzana inicial.
En Asturias existen gran variedad de manzanas de
interés agronómico y tecnológico. Existen variedades
de manzanas ácidas, semiácidas, dulces y
dulces-amargas.
Pero la Sidra no puede ser elaborada con cualquier
manzana sino de una acertada combinación de las
citadas variedades, que casi en secreto de su
elaboradores, proporciona esas cualidades de aroma,
color y sabor inigualables de asturianía.
Toda vez que los frutos han madurado se procede a la
mezcla de manzanas de distintas variedades sidreras, a
fin de aportar las cantidades suficientes de ácidos
orgánicos y polifenoles que posibilitan un adecuado
proceso de fermentación.
A la Sidra le va el frescor del rocío o del agua que
brota de un manantial. No gusta ni del hielo ni del
frigorífico. Tampoco de los calores por eso ha de
ofrecerse fresca, con esa temperatura alegre que no
enmascare aromas y sí enaltezca las que la Naturaleza
le regaló.
Pero la Sidra no es una bebida nueva, aunque no se
conoce con certeza su verdadero origen, muchos
historiadores coinciden en que se originó en las
Civilizaciones Egipcia y Bizantina en la época
anterior a Cristo. Otros investigadores atribuyen su
origen y expansión por Europa a los Celtas. Sin
embargo, fueron los Árabes quienes extendieron los
distintos tipos de manzana y las técnicas para su
producción por el viejo continente. En Asturias, y
como así se describe en el Fuero de Avilés, ya estaba
arraigada en el siglo XII; aunque se encontró un
documento en el Monasterio de Santa María de Obana en
Tineo, que data del año 780, en el que se cita por
primera vez la Sidra.
Esta maravillosa bebida no es patrimonio asturiano, ha
sido desde siempre un producto de gran tradición en
los países de la costa atlántica y aunque es una Sidra
diferente no deja de ser una bebida basada en la
fermentación natural de la manzana. Ha sido siempre un
producto de gran tradición en Francia, Inglaterra,
Bélgica, Irlanda y Alemania. Los expertos señalan que
la primera referencia que tenemos de la Sidra en
Europa se remonta a la época de Carlomagno a
principios del siglo IX.
Francia es el principal país productor de Sidra en
Europa. Según los investigadores, en ese estado
conocen la Sidra desde los siglos V y VI, pero fue sin
embargo, en el siglo XV cuando la sidra experimentó un
importante impulso debido al cambio climático que
favoreció a este sector. Durante el siglo XVI, gracias
a los sistemas de prensado que los reyes importaron de
España, las técnicas de producción de la Sidra se
modernizaron. Luis XVI, mencionaba con frecuencia la
Sidra en sus escritos.
En Gran Bretaña los primeros manzanos fueron plantados
por los romanos, pero los entendidos aseguran que los
primeros indicios de la Sidra son posteriores a la
conquista de los Normandos. Ellos fueron quienes
llevaron nuevas clases de manzana y quienes
establecieron la tradición sidrícola que hoy en día
tiene lugar en la isla.
Cuando los Europeos conquistaron América también
llevaron las técnicas de cultivo de manzana y
elaboración de Sidra. En el año 1629 los manzanos
estaban completamente implantados en las colonias de
Virginia y Massachussets. Las manzanas que éstos
árboles daban no eran dulces ni licuosas y por esa
razón fueron destinadas a la elaboración de Sidra. En
1767 se bebía aproximadamente 1,14 barriles de Sidra
por persona en el Estado de Massachussets y los
alumnos de la Universidad de Harvard consumían
diariamente ésta bebida, ya que era parte de su dieta.
La Sidra al contrario que el Whisky y otras bebidas
alcohólicas, tenía una buena imagen y frecuentemente
era consumida en celebraciones de todo tipo, reuniones
familiares, celebraciones entre amigos, etc.
La propia Iglesia aprobaba su consumo y tanto curas
como diáconos bebían Sidra para hacer frente al frío
invernal. Debido a la aceptación que la Sidra tenía se
llevaron a cabo importantes campañas para que en la
época de la “Ley Seca” fuera excluida de la lista de
bebidas prohibidas.
Los tres primeros presidentes de Estados Unidos;
George Washington, John Adams y Thomas Jefferson,
fueron consumidores acérrimos de Sidra y numerosos
presidentes ofrecían ésta bebida en sus recepciones y
mítines. William Henry Harrison ( Noveno Presidente de
los Estados Unidos) por ejemplo, llegó a utilizar un
barril de Sidra como logotipo de su campaña.
Pero la situación que actualmente vive la Sidra en
Estados Unidos nada tiene que ver con la de hace 150
años, la época de la “Ley Seca” causó un daño
irreparable en el consumo de ésta bebida y nunca se
recuperó la buena situación anterior.
Y para terminar quiero explicarles los efectos
beneficiosos que tiene para nuestra salud el consumo
habitual de nuestra Sidra Natural que forma parte
indiscutible en nuestra Dieta del Cantábrico pues no
en vano es la bebida histórica con mayor consumo en el
Noroeste de la Península Ibérica. Recientes estudios
de la Dra. Carolina Walker, de Brewing Reserch
International, demostraron que el consumo responsable
de Sidra influye en nuestra salud debido a su rico
contenido en antioxidantes, (taninos, antocianos y
flavonas) los cuales previenen de daños celulares que
podrían originar dolencias cancerígenas y problemas
cardiovasculares, que estos a su vez , se ven
favorecidos por su alto contenido en pectina. El
contenido en antioxidantes como el antociano actúa
como un regulador del ácido úrico, lo cual contribuye
notablemente a las conocidas propiedades diuréticas de
la Sidra Natural. Además el calcio y el potasio que
contiene la Sidra son importantes factores para
mantener la presión sanguínea en niveles óptimos.
Hace poco tiempo el Hospital Universitario de Zurich
publicó diferentes trabajos en la revista Medical
Reserch, donde demostraron que la gente que desea
adelgazar y mantener al mismo tiempo un consumo
moderado de alcohol, deberán reducir las calorías en
las comidas sin que sea necesario prescindir de su
bebida habitual. Si el estudio realizado por el Dr.
Keul de la Clínica Universitaria de Friburgo, en
Alemania, demostró que la cerveza no engorda, menos
tiene que engordar nuestra Sidra Natural puesto que
tiene menos calorías que aquella, concretamente la
cerveza tiene 45 kilocalorias por 100 gramos y la
Sidra tiene 40 kilocalorias. Por tanto creo que sería
muy importante desde el punto de vista médico y
socioeconómico el estudio científico de la Sidra
Natural por sus propiedades saludables, por parte del
Gobierno del Principado de Asturias, del SERIDA y de
la Universidad de Oviedo. |
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